No se como pasó, pero eso fue como un sueño, como cuando la gente está durmiendo y se despierta", así describió María Reyes el momento en el que el muro del paseo a desnivel de la avenida 27 de Febrero se desplomó sobre ellos. Luego de dejar a su esposo en el Aeropuerto de Las Américas, retornaban a sus respectivas residencias en Baní, ella, su cuñado (hermano de su esposo) Wilson Saint Anne, la esposa de él, y su compadre, Bonheur Donvelier. Recordó que le envió un mensaje de voz a su pareja, pidiéndole que le avisara cuando subiese al avión, lo próximo que supo fue que algo golpeó su cabeza.